Nunca dejarán de sorprendernos los grandes parques de atracciones. Ascensores verticales que caen al vacío, montañas rusas que despeinan hasta al más engominado (Mijatovich) o hasta lo más simple, unas tazas que marean hasta el más pintao...
Parece que la gente empieza a estar cansada de visitar siempre lo mismo y comerse las colas de toda la vida, por ello algunos se curran lo que vemos a continuación. Un brazo articulado (me recuerda a los de las fábricas de automóviles) con una silla en su extremo, supongo que con sus arneses y dispositivos de seguridad...

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