Entre pizzas y sociólogos que no sé si fumaban porros o qué, pululaban los bangbros, xhamster y nosotros, los de siempre, los pimpinelas de toda la vida.
Frases sin sentido, consolas por un lado, conversaciones lascivas por otro. Cada uno en su puto mundo, ahora viene cuando digo, como siempre. Es bueno que no cambie nada, en cierta forma. Me gusta.
Se despertó una parte del legendario victus y nos movimos a Marina. Aquí como no haya una guerra mundial los heavys y punkys no se mueven, misma parada de metro y mismos vómitos le caracterizan.
Cubatillas por aquí, futbolines por allá. Noche entretenida con música alegre que no hacía más que importunar las sabias frases de Álex, que rápido se dió cuenta que no tenía ni puta idea de lo que me estaba contando. Gran descojonamiento here.
Volvimos a casa pasando por los escaparates de Barcelona. Si hace falta se cambia el rumbo para verlos todos, ¿eh Javi? Todo ello con una pequeña torta en un acristalamiento transparente en mi frontón. Más descojonamiento.
Hasta otra, que seguro que habrá.

No hay comentarios:
Publicar un comentario